La supervisión del río Coatzacoalcos, los recorridos por comunidades ribereñas y la coordinación con autoridades de emergencia marcaron la respuesta municipal ante el Frente Frío número 2.
Por Alfredo Estrella
Hay ocasiones en que el trabajo de un gobierno no se mide por la cantidad de daños que debe reparar, sino por las acciones que realiza para evitar que una contingencia meteorológica termine convirtiéndose en una tragedia.
Eso es precisamente lo que merece destacarse de la actuación del alcalde de Minatitlán, Guillermo Reyes Espronceda, durante los efectos del Frente Frío número 2, un fenómeno que puso en alerta a distintas localidades del sur de Veracruz y obligó a las autoridades a reforzar las medidas preventivas ante las lluvias y el posible incremento de los niveles de los ríos.
En Minatitlán, afortunadamente, el panorama no alcanzó las consecuencias más graves que se temían. De acuerdo con la información disponible, no hubo personas fallecidas ni lesionadas, tampoco se reportaron caminos rurales cortados por las corrientes de los ríos ni familias damnificadas que requirieran abandonar sus hogares por inundaciones. Sin embargo, la ausencia de daños mayores no significó que las autoridades pudieran bajar la guardia.
Por el contrario, el gobierno municipal mantuvo acciones de vigilancia, prevención y coordinación para conocer las condiciones de las zonas vulnerables y estar preparado ante cualquier cambio en el comportamiento de los afluentes.

REYES ESPRONCEDA, EN EL TERRENO DE LA PREVENCIÓN
El presidente municipal realizó recorridos de supervisión por distintos puntos del malecón ribereño y las áreas cercanas al río Coatzacoalcos. Acompañado por personal de Protección Civil, revisó las condiciones del malecón en el centro de la ciudad, la zona de embarque y desembarque de la panga, el camino hacia El Jagüey, el parque acuático El Manatí y el sector del Puente de la Amistad.
Durante estas inspecciones también se dio seguimiento al funcionamiento de los cárcamos de bombeo, reportados en condiciones operativas.
La supervisión en campo tiene una importancia especial cuando las condiciones meteorológicas pueden cambiar en cuestión de horas. Observar directamente las zonas ribereñas permite identificar posibles riesgos, conocer las necesidades de la población y mantener una comunicación más cercana con las corporaciones encargadas de responder ante una emergencia.
Pero la atención no se concentró únicamente en la cabecera municipal.
Elementos de Protección Civil realizaron recorridos en lancha por comunidades cercanas al río Uxpanapa, entre ellas Boca de Uxpanapa, Santa Isabel, Emiliano Zapata 2 y San Carlos. El objetivo fue conocer las condiciones de las localidades y exhortar a las familias a considerar el traslado a los albergues temporales ante la posibilidad de que el nivel del río continuara aumentando.
Esta parte de la estrategia resulta particularmente importante para la población rural, donde las distancias, las condiciones de los caminos y la cercanía con los afluentes pueden complicar una evacuación si se espera hasta el último momento.

COORDINACIÓN ENTRE LOS TRES ÓRDENES DE GOBIERNO
Otro aspecto relevante fue la participación de Reyes Espronceda en las reuniones de coordinación realizadas en las instalaciones del Tercer Batallón de Infantería, en Minatitlán.
En ese espacio se instaló el Centro de Comando Permanente y se desarrollaron reuniones de seguimiento con autoridades de los tres órdenes de gobierno. El alcalde también participó en la tercera sesión del Comité Nacional de Emergencias, encabezada por la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, con la presencia de Laura Velázquez Alzúa, titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil.
La coordinación institucional permite compartir información, revisar escenarios de riesgo y organizar la respuesta de las distintas dependencias ante una contingencia que puede afectar simultáneamente a varios municipios.
En situaciones de esta naturaleza, la capacidad de reacción de una autoridad municipal es importante, pero también lo es su disposición para trabajar con las instancias estatales y federales, particularmente cuando se requiere movilizar personal, habilitar refugios temporales o atender comunidades de difícil acceso.
ALBERGUES LISTOS, AUNQUE NO FUERON NECESARIOS PARA FAMILIAS DAMNIFICADAS
La habilitación de albergues temporales constituye otra medida preventiva que merece mencionarse. Que finalmente no haya sido necesario atender a familias damnificadas no convierte esa preparación en un esfuerzo inútil.
Un refugio puede permanecer sin ocupantes y, aun así, cumplir con su propósito: estar disponible cuando las circunstancias lo exijan. Lo mismo ocurre con los recorridos de vigilancia y la revisión de los niveles de los ríos. Su utilidad radica precisamente en anticiparse a los acontecimientos.
En Minatitlán, el saldo favorable debe valorarse con prudencia, pues las condiciones meteorológicas pueden modificarse y la prevención exige mantener la vigilancia mientras exista riesgo.
GOBERNAR TAMBIÉN ES ESTAR PENDIENTE
La actuación del alcalde Guillermo Reyes Espronceda durante esta contingencia deja una reflexión sobre la responsabilidad de los gobiernos locales: la atención ciudadana no debe comenzar cuando aparecen las pérdidas materiales o las historias de familias afectadas.
También debe expresarse mediante recorridos, coordinación, preparación de albergues y seguimiento constante de las comunidades que podrían encontrarse en una situación vulnerable.
Minatitlán no registró, según la información disponible, las consecuencias más graves que se temían por el paso del Frente Frío número 2. Y, aunque no es posible atribuir ese resultado a una sola acción o autoridad, sí corresponde reconocer las labores preventivas documentadas por el Ayuntamiento y Protección Civil.
Al final, la verdadera prueba de una estrategia de protección civil consiste en mantener la capacidad de responder, incluso cuando el escenario mejora y la emergencia no alcanza mayores dimensiones.
Porque ante la fuerza de la naturaleza, la prudencia nunca sobra y la prevención siempre será preferible a lamentar pérdidas humanas o materiales.
