El alcalde morenista acudió al 91 aniversario del STPRM en Minatitlán; durante décadas, el sindicato petrolero mantuvo una estrecha relación política con los gobiernos priistas de la ciudad

Alfredo Estrella

Minatitlán, Ver.— Hay fotografías que dicen mucho más que un discurso.

La imagen del alcalde de Minatitlán, Guillermo Reyes Espronceda, abrazado por el dirigente nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Luis Ricardo Aldana Prieto, y acompañado por Jorge Alberto Wade Zúñiga, secretario general de la Sección 10, tiene una lectura particular para una ciudad como Minatitlán.

No es solamente la fotografía de un presidente municipal en un aniversario sindical.

Es también la imagen de un alcalde surgido de Morena compartiendo como invitado de honor con la comunidad petrolera, en una ciudad donde durante décadas el sindicato petrolero fue uno de los principales factores de poder político.

Durante buena parte de la historia reciente de Minatitlán, el STPRM —particularmente la Sección 10— mantuvo una relación estrecha con el PRI y tuvo una influencia considerable en la vida política local. Existen antecedentes documentados de la participación de dirigentes petroleros en procesos electorales y de su peso en la definición de candidaturas priistas.

Incluso, la historia política de la ciudad registra alcaldes y figuras públicas vinculadas directamente con las filas petroleras.

Pero el escenario político cambió a partir de 2018.

Morena desplazó al PRI del poder y, desde entonces, la Presidencia Municipal dejó de estar identificada con aquel viejo binomio político-petrolero que durante décadas caracterizó a Minatitlán.

Por eso, la presencia de Reyes Espronceda en el 91 aniversario del STPRM, celebrado el sábado 15 de agosto en el Casino Petrolero, adquiere una dimensión diferente.

UN INVITADO QUE LLEGÓ DE FUERA DEL GREMIO

Guillermo Reyes Espronceda no es trabajador petrolero ni surgió de las estructuras sindicales.

Sin embargo, fue recibido como invitado de honor en una celebración que reunió a trabajadores petroleros y a dirigentes sindicales.

El encuentro tuvo además la presencia del secretario general del Comité Ejecutivo General del STPRM, Luis Ricardo Aldana Prieto, y del dirigente de la Sección 10, Jorge Alberto Wade Zúñiga, quienes compartieron con el presidente municipal durante la celebración.

El propio alcalde resumió su participación en sus redes sociales:

“Fue un gusto compartir este momento con las y los trabajadores petroleros, reconociendo su historia, esfuerzo y aportación a nuestra ciudad”.

Y quizá ahí está la clave.

Minatitlán no puede entenderse sin Pemex y sin sus trabajadores petroleros.

La industria petrolera no solamente ha generado empleos; también ha moldeado buena parte de la identidad económica, social, deportiva y política de la ciudad.

Por eso resulta significativo que un alcalde que no pertenece al gremio petrolero esté teniendo presencia en sus actividades y, particularmente, que sea recibido como invitado de honor.

REYES Y LAS FUERZAS VIVAS

La explicación podría encontrarse en la política de puertas abiertas que el alcalde ha mostrado con distintos sectores de la sociedad.

En los últimos meses, Reyes Espronceda ha aparecido en actividades de organizaciones petroleras, militares, ganaderas, educativas, deportivas y sociales, entre otras.

Más allá de colores partidistas, la estrategia parece ser la de mantener comunicación con las diferentes fuerzas vivas de Minatitlán.

Y en una ciudad petrolera, mantener una relación institucional con los trabajadores de Pemex y con el sindicato que los representa resulta políticamente relevante.

No se trata de afirmar que haya regresado el viejo poder sindical del PRI.

Todo lo contrario.

La diferencia está precisamente en que hoy un alcalde emanado de Morena ocupa el lugar que durante décadas estuvo reservado para figuras políticas estrechamente vinculadas al sindicalismo petrolero.

Y esa fotografía, en Minatitlán, no es una imagen cualquiera.

Es una señal de los nuevos tiempos políticos de la ciudad.

DE LA DISTANCIA AL ACERCAMIENTO

Durante años, la relación entre la política municipal y el sindicalismo petrolero estuvo marcada por una cercanía que trascendía lo laboral.

Los dirigentes petroleros eran actores políticos de primer nivel y su influencia alcanzaba elecciones, candidaturas y gobiernos.

El caso de Jorge Wade González es uno de los ejemplos más conocidos. El fallecido dirigente de la Sección 10 fue considerado durante años un factor decisivo en la política priista de Minatitlán.

Hoy el escenario es diferente.

El sindicato continúa siendo una fuerza social importante, pero el gobierno municipal pertenece a Morena.

Y ahí es donde aparece Reyes Espronceda.

Un alcalde no petrolero, de Morena, sentado entre los trabajadores petroleros y reconocido como invitado de honor.

Quizá no sea el inicio de una nueva alianza política —y tampoco hay elementos para afirmarlo—, pero sí representa un acercamiento institucional que hace algunos años habría resultado poco común.

Porque en política, como en el periodismo, hay fotografías que cuentan historias.

Y esta fotografía cuenta una: los tiempos cambiaron en Minatitlán, pero el alcalde entendió que gobernar esta ciudad también significa saber convivir con su poderosa comunidad petrolera.

Honor a quien honor merece.