La mujer adulta mayor no huyó; trasladó a los heridos a un hospital particular y ordenó llevar la motocicleta a un taller para su reparación

Alfredo Estrella

Minatitlán, Ver.— En medio de tantos accidentes donde algunos conductores prefieren escapar para evitar enfrentar las consecuencias, una mujer adulta mayor dio una muestra de responsabilidad y solidaridad tras verse involucrada en un percance que dejó a dos motociclistas lesionados.

El accidente ocurrió alrededor de las 16:30 horas de este miércoles, en el cruce del bulevar Manuel Ávila Camacho con la calle Eulalia Guzmán, en la colonia Cuauhtémoc, cerca de las oficinas de la Fiscalía General del Estado.

De acuerdo con los datos recabados en el lugar, la mujer, de aproximadamente 66 años de edad, conducía una camioneta Ford negra, con placas YCR-189-B del estado de Veracruz, cuando presuntamente le cortó el paso a una motocicleta Italika TC 250, en la que viajaban un hombre y una mujer.

El impacto provocó que ambos motociclistas fueran proyectados hacia la banqueta, donde quedaron con golpes y abrasiones en diferentes partes del cuerpo.

Al lugar acudieron ambulancias de Protección Civil, Bomberos y Cruz Roja, cuyos paramédicos brindaron los primeros auxilios y tomaron los datos de los lesionados.

Sin embargo, la historia tuvo un elemento poco común.

No huyó; se quedó a responder

La conductora permaneció en el sitio y, de acuerdo con los testimonios recabados, asumió la responsabilidad del accidente y se hizo cargo de los dos lesionados.

Incluso, pese a que ella misma habría resultado lesionada, permaneció junto a los motociclistas y decidió trasladarlos en su propia camioneta para que recibieran atención médica en un hospital particular.

Además, habría ordenado que la motocicleta fuera llevada a un taller para hacerse cargo de su reparación.

Los dos motociclistas se encontraban conscientes y, aunque presentaban golpes y raspaduras, pudieron retirarse caminando después de recibir atención inicial.

Tránsito del Estado no llegó

Otro aspecto que llamó la atención fue que, pese a la presencia de los cuerpos de emergencia, personal de Tránsito del Estado no se presentó en el lugar durante el tiempo en que se desarrollaron las labores de atención.

La mujer permaneció en todo momento en el sitio y afrontó las consecuencias del percance.

En tiempos donde muchas veces la primera reacción después de provocar o verse involucrado en un accidente es buscar la manera de evadir responsabilidades, la conducta de esta adulta mayor deja una lección sencilla pero importante: hacerse responsable también es una forma de solidaridad.

Más allá de quién determine legalmente la responsabilidad del percance, su decisión de no abandonar a los lesionados, procurar que recibieran atención médica y responder por los daños contrasta con quienes, después de provocar un accidente, aceleran y desaparecen del lugar.

Una conducta que, sin importar la edad, debería ser ejemplo para todos los conductores.