Paciente acusa a trabajador de Consulta Externa de exhibir, regañar y amenazar con sacar a una mujer de la clínica; el reclamo de un derechohabiente frenó la escena
Alfredo Estrella
MINATITLÁN, VER.– Una mujer adulta mayor habría sido reprendida públicamente y en tono elevado por un trabajador del área de Consulta Externa del Hospital General de Zona número 32 del IMSS, en Minatitlán, situación que provocó el reclamo de otro derechohabiente que se encontraba entre los pacientes que esperaban atención médica.
De acuerdo con la queja hecha llegar a este medio por un paciente que solicitó mantener su identidad bajo reserva, los hechos ocurrieron el lunes 17 de agosto del año en curso a las 15:45 horas aproximadamente durante el turno vespertino, en una sala de espera que se encontraba prácticamente llena de personas que aguardaban pasar a consulta con especialistas.
El denunciante relató que un hombre vestido con uniforme blanco, quien presuntamente se desempeña como asistente del área encargada de recibir y organizar el acceso de pacientes a consultas de especialidades como traumatología y medicina interna, comenzó a reclamarle a una mujer de más de 60 años.
Según el testimonio, el trabajador le habría dicho a la mujer:
“Ya le dije detrás de qué persona va a pasar y no tiene por qué venirme a reclamar ni mucho menos a gritarme, porque entonces voy a llamar a los policías de seguridad para que la saquen de aquí.”
La situación llamó la atención de quienes se encontraban en la sala, debido al tono en que presuntamente se produjo el reclamo.

“¿Y TÚ NO ESTÁS HACIENDO LO MISMO?”
En medio del murmullo de los pacientes, una voz masculina surgió desde la sala para cuestionar al trabajador.
“¿Y acaso tú no estás haciendo lo mismo al estarle gritando, amenazando y exhibiendo a la mujer?”, habría reclamado el derechohabiente.
De acuerdo con el testimonio, el ambiente cambió inmediatamente. El murmullo de los pacientes disminuyó y varias personas permanecieron atentas a lo que estaba ocurriendo.
Fue entonces cuando, según la denuncia, el trabajador cambió aparentemente el tono y le indicó a la mujer que pasara para tomarle sus signos vitales.
Pero el comentario que hizo posteriormente habría generado todavía mayor molestia.
“No vaya a pensar que le estoy gritando como dicen algunos, porque así es mi voz, así hablo yo”, habría expresado el empleado, comentario que el testigo calificó como una respuesta burlona ante el reclamo que acababa de recibir.
La voz que previamente lo había cuestionado volvió a escucharse:
“¡Aparte de insolente, eres burlón!”
Y nuevamente, de acuerdo con el relato, la sala quedó prácticamente en silencio.
NO ES LA ROPA, ES LA PERSONA
Más allá de quién tenía o no la razón en la discusión, el episodio deja una pregunta que debería hacerse cualquier servidor público:
¿Cómo debe tratarse a una persona que llega a un hospital público buscando atención médica?
Una bata, un uniforme, un escritorio o un puesto dentro de una institución no otorgan superioridad sobre quien llega como paciente.
Tampoco la ropa que viste una persona, su condición económica, su edad o sus características físicas determinan cuánto respeto merece.
El derechohabiente que llega al IMSS no está pidiendo un favor: está ejerciendo su derecho a recibir atención y un trato digno.
Y si existe un problema de comunicación, una confusión sobre el turno o incluso una conducta inapropiada de un paciente, existen formas institucionales de resolverlo. Gritar, exhibir, amenazar con expulsar a una persona y después responder con burlas no debería formar parte de ellas.
Mucho menos cuando, según el testimonio, se trata de una mujer adulta mayor que se encontraba en una sala llena de pacientes.
¿Y SI FUERA SU MADRE?
Quizá la pregunta más sencilla para cualquier servidor público sea también la más incómoda:
¿Cómo quisiera que trataran a su madre, a su abuela o a una persona de su familia si tuviera que acudir a un hospital?
Porque detrás de cada paciente hay una historia, una enfermedad, una preocupación y muchas veces miedo.
La persona que llega con ropa sencilla o con apariencia humilde no vale menos que quien viste de traje. El paciente que habla con acento regional o pertenece a una comunidad indígena merece exactamente el mismo respeto que cualquier otro usuario del servicio.
El uniforme debe representar servicio, no autoridad sobre el ciudadano.
Hasta el momento, esta denuncia corresponde al testimonio de un derechohabiente que presenció los hechos. Sería importante que el IMSS conociera el caso, investigara lo ocurrido y, en su caso, determinara si existió alguna conducta contraria a los protocolos de trato digno al derechohabiente.
Porque en un hospital donde la gente llega buscando alivio, lo mínimo que debería encontrar es respeto.
