Alfredo Estrella/ Minatitlán, Veracruz

La zona rural del sur de Veracruz vive momentos de alta tensión, donde la presencia de grupos de autodefensas o policías comunitarias —civiles organizados que han decidido armarse y patrullar ante la inseguridad— se ha hecho cada vez más evidente, especialmente en comunidades de Minatitlán.

Los hechos recientes han encendido las alarmas.

Primero, el “levantón” del ganadero Diego Uriel “N”, ocurrido en el embarcadero de la comunidad de Capoacán.

Días después, la misma localidad registró la movilización de civiles armados, generando temor entre los habitantes, mientras corporaciones policiales no intervinieron.

De manera extraoficial, se habla de la retención de al menos tres sujetos presuntamente vinculados con el secuestro del joven ganadero.

Horas más tarde, este mismo lunes por la tarde, los pescadores localizaron un cuerpo flotando en el río Coatzacoalcos, a la altura del puente “Antonio Dovalí Jaime”, que presuntamente correspondería a la víctima.

El hallazgo movilizó a autoridades ministeriales y periciales, quienes realizaron el levantamiento del cuerpo para las diligencias correspondientes.

Paralelamente, en el malecón de Minatitlán, dos personas presuntamente privadas de la libertad fueron localizadas con vida, una de ellas herida por arma de fuego, lo que generó un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad y cuerpos de emergencia.

El caso ha dejado más preguntas que respuestas, en medio de una creciente preocupación social:

¿Qué está ocurriendo en Capoacán y quién tiene realmente el control en la zona?

Mientras tanto, la población vive entre el miedo y la incertidumbre, en un escenario donde los civiles armados comienzan a asumir funciones de seguridad ante la aparente ausencia de autoridad.