Alfredo Estrella/ Cosoleacaque, Veracruz.
Lo que debería ser una oficina de servicio público se ha convertido, según denuncias ciudadanas, en un espacio de malos tratos, humillaciones y abuso de autoridad.
El oficial del Registro Civil, Leopoldo Cadena Hernández, ha sido señalado por ciudadanos como un funcionario prepotente, que no sólo maltrata a su propio personal.
Sino que además obliga a quienes acuden a realizar trámites a esperar fuera de las instalaciones, bajo el sol o refugiados “debajo de un árbol”, mientras al interior se restringe el acceso.
Las quejas no son aisladas. El malestar creció y estalló en redes sociales luego de que el propio funcionario publicara reclamos por la falta de aire acondicionado en sus oficinas, lanzando críticas contra autoridades municipales y estatales, a quienes calificó como “candil de la calle y oscuridad de la casa”.
Sin embargo, su postura generó el efecto contrario: la ciudadanía le respondió con indignación, exhibiendo lo que califican como un servicio deficiente, trato indigno y una evidente desconexión con la realidad de la población.
“¿Clima para quién? Para él y su equipo, porque a nosotros nos tienen afuera esperando”, señalaron usuarios. Otros testimonios incluso denuncian que el funcionario insulta a empleados frente a terceros, evidenciando un ambiente laboral hostil y autoritario.
Mientras tanto, el señalamiento hacia las autoridades por priorizar la climatización del hospital comunitario fue duramente cuestionado por la población, quienes consideran que la atención a enfermos es, sin discusión, una prioridad por encima de las comodidades de una oficina administrativa.
Pero las críticas no terminan ahí. Ciudadanos también acusan a Cadena Hernández de exhibir en redes sociales imágenes de parejas que acuden a casarse, sin su consentimiento, vulnerando su derecho a la privacidad y utilizando actos civiles con fines de protagonismo personal.
Este comportamiento no solo refleja una falta de sensibilidad, sino un claro desconocimiento de los límites éticos y legales que debe observar cualquier servidor público.
Hoy, la figura del oficial del Registro Civil en Cosoleacaque no es vista como garante de derechos, sino como símbolo de un servicio que ha perdido el sentido humano. La pregunta que queda en el aire es contundente: ¿quién pone orden cuando quien debe servir, se sirve del cargo?

