La mujer circulaba en una motoneta cuando sufrió el accidente frente a Chedraui; fue trasladada a un hospital
Alfredo Estrella /Minatitlán, Veracruz
Un recorrido cotidiano terminó en tragedia para una joven motociclista que este lunes sufrió un aparatoso accidente frente a la tienda Chedraui, en Minatitlán, donde resultó con una grave lesión en una de sus manos y la pérdida de dos dedos.
El accidente ocurrió alrededor del mediodía de este lunes 17 de agosto, cuando la joven circulaba a bordo de una motoneta y, por causas que deberán ser determinadas por las autoridades, terminó arrollada.
La mujer quedó sobre el pavimento, mientras personas que se encontraban en el lugar acudieron para auxiliarla. La escena reflejó la vulnerabilidad de quienes diariamente se desplazan en motocicletas y motonetas por las calles de la ciudad.
Paramédicos acudieron para brindarle los primeros auxilios y posteriormente la trasladaron a un hospital para recibir atención médica.

UNA LESIÓN QUE CAMBIA LA VIDA
Más allá del accidente y de las responsabilidades que deberán establecerse mediante el peritaje correspondiente, el caso deja una dolorosa realidad: la joven perdió dos dedos de una de sus manos.
Puede parecer una lesión más dentro de las estadísticas de accidentes viales, pero para la víctima representa un cambio permanente.
Las manos son fundamentales para trabajar, escribir, conducir, cocinar, vestirse, utilizar un teléfono celular, cargar objetos y realizar prácticamente todas las actividades de la vida diaria.
Dos dedos menos significan aprender nuevamente muchas cosas que antes parecían sencillas.
MOTOCICLISTAS: LOS MÁS VULNERABLES
El accidente también vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una mayor cultura vial en Minatitlán.
Quienes conducen motocicletas y motonetas prácticamente no cuentan con una carrocería que los proteja. Un golpe que para un automóvil puede representar solamente daños materiales, para un motociclista puede significar fracturas, amputaciones, discapacidad o incluso la muerte.
Por ello, automovilistas y motociclistas deben respetar los semáforos, señalamientos, carriles y distancias de seguridad.
No hay prisa que valga una vida.
Las autoridades tomaron conocimiento del accidente y serán las encargadas de determinar cómo ocurrió y deslindar las responsabilidades correspondientes.
Mientras tanto, queda la imagen de una joven herida sobre el pavimento como un recordatorio de que detrás de cada motociclista hay una persona que quiere llegar viva a su destino.
Hoy fueron dos dedos. La próxima vez podría ser una vida.
